EDITORIAL TAS-RAÍCES: «AFGANISTÁN, TOMADURA DE PELO»


EDITORIALTras todo lo acontecido esta semana en el lejano Afganistán, noticia que ha copado las portadas a nivel mundial, hay algunos aspectos que merece la pena comentar para aclarar conceptos e ideas.El primero, el referente a nuestros soldados. Nada que reprochar a unas Fuerzas Armadas que siempre han estado muy por encima de los políticos. Los soldados españoles que han operado u operan en Afganistán, Malí, Líbano, Bosnia y otras misiones siempre han destacado por su profesionalidad y su sentido del deber. Nos consta la gran acogida que nuestras tropas siempre han tenido por parte de la población civil allá donde han sido desplegados.

Eso dice mucho a su favor. Se han jugado numerosas veces la vida y no son pocos los que la han dado. Es cierto que la primera misión de nuestro ejército debería ser la defensa de nuestras fronteras. Sin ningún género de duda. No obstante, poco tendríamos que objetar al envío de tropas a diferentes territorios, si se tratase de descabezar un integrismo islamista que numerosas veces ha usado del terrorismo y que contemplaría de buen grado volver a una España a imagen y semejanza de aquel Al-Andalus que costó siglos erradicar para formar la nación que somos.Lo que resulta imperdonable es el continuo engaño y que se juegue con la vida de nuestros soldados con el único fin de servir intereses que nada tienen que ver ni con los nuestros ni con los de la población civil de dichos territorios.

Si echamos la vista veinte años atrás, la decisión de atacar un país como Afganistán se toma porque el régimen de los talibanes ofrece cobertura y protección a la Al Qaeda liderada por Bin Laden, antiguo aliado de occidente, a quienes se acusa de organizar los ataques terroristas del 11s. Resulta cuando menos sorprendente que veinte años después, con millones de dólares y euros gastados y miles de muertos incluidos decenas de españoles, se vuelva a la situación inicial, obedeciendo a una estrategia de cambio de cromos en política internacional donde parece ser que China va a tener un papel determinante.Si detrás de estas campañas se encuentran los negocios e intereses de determinados países manejados por entes supranacionales que son las que crean conflictos, guerras y pactos como si estuviesen contemplando el tablero de un juego de mesa, que no cuenten más con nosotros.

Ya está bien de tanta tomadura de pelo para embarcarnos en aventuras que en nada nos benefician.Con todo, uno de los aspectos más tristes de todo este desaguisado, es contemplar el papel que juega Europa en la escena internacional. En un mundo donde se van configurando bloques que van cogiendo cada vez más poder y fuerza, Europa no pinta absolutamente nada. Somos una mera comparsa en manos de las políticas globalistas que deciden otros. El comienzo de nuestro final, si no lo remediamos antes.Para colmo de males, se intuye perfectamente que la única misión que vamos a tener los europeos en todo este lío, incluidos nosotros, será el de acoger, por enésima vez, nuevas oleadas de refugiados que todavía desdibujarán más lo poco que queda de nuestra identidad, si es que algo queda.

Con la coartada perfecta de las violaciones a los «derechos humanos» de miles de afganas, a las que la comunidad internacional abandona a su suerte, no serán los países asiáticos o donde se profesa el Islam, culturalmente más cercanos, sino nosotros los que tendremos que apocar solidariamente con ellos. Ni que decir tiene que por cada mujer afgana vendrán 20 hombres y que en lo que respecta a España acogeremos a cientos de «afganos» que jamás habrán pisado dicho territorio, porque serán marroquíes. Finalmente comentar el papel que en esta absurda sociedad, le toca hacer a esta cuadrilla de progres que como acostumbran, vuelven a hacer el ridículo de forma espantosa. La actriz Anabel Alonso, por ejemplo, recogía firmas desde el sofá de su casa para ayudar a las mujeres afganas.

Sobran comentarios. Mientras las mujeres afganas se esconden dentro de esa cárcel tiránica llamada burka, lo importante aquí es la lucha contra el heteropatriarcado, pintar bancos con la bandera arcoiris o impartir matemáticas con perspectiva de género.Va quedando cada vez menos verano. El otoño se presenta caliente o debería presentarse a tenor de los numerosos problemas a los que nos enfrentamos. Habrá que dar mucha guerra.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s